En el competitivo mundo de la comunicación, la figura del relacionista público es más crucial que nunca. Gestionar la reputación, construir puentes de confianza y asegurar una imagen positiva para una marca o individuo es una tarea compleja que requiere estrategia, habilidad y, sobre todo, una ejecución impecable. Por lo que si aspiras a dominar esta disciplina, ya sea porque estás considerando una maestría en esta área o busques perfeccionar tu práctica profesional, es fundamental conocer los errores que pueden descarrilar hasta la campaña mejor intencionada.
En UMAD comprendemos muy bien a qué se dedica un relacionista público y, por ello, nos interesa que nuestros estudiantes desarrollen las herramientas y conocimientos necesarios para destacar en esta área tan demandada, así que continúa leyendo para evitar los errores que pueden costar muy caro en términos de reputación y credibilidad.
Si no puedes leer este artículo, escúchalo aquí:
Errores que hay que evitar como relacionista público
1. Carecer de una estrategia y planificación
Uno de los errores más graves es actuar de forma improvisada. Un ejemplo de un mal manejo de relaciones públicas sería publicar comunicados de prensa sin un propósito claro o buscar cobertura mediática por el simple hecho de aparecer. Esto puede diluir los esfuerzos y no contribuye a los objetivos a largo plazo de la organización.
Ejemplo: supongamos que una empresa de tecnología envía comunicados sobre cada actualización menor de su software, sin una narrativa que conecte estas mejoras con un beneficio real para el usuario o una visión más amplia de la compañía. Esto podría generar como consecuencia que los medios empiecen a ignorar sus correos, considerándolos irrelevantes.
2. No conocer a fondo a tus públicos
Dirigir un mensaje genérico a una audiencia masiva es una receta para el fracaso. Es fundamental investigar y segmentar a los públicos para personalizar la comunicación y asegurar que el mensaje resuene con sus intereses y necesidades específicas. Como relacionista público, no entender con quién estás hablando puede llevar a malentendidos y a que tu mensaje se pierda en el ruido.
Ejemplo: imagina que una marca de productos de lujo utilice un lenguaje demasiado coloquial y memes en sus redes sociales. Esto podría generar discordancia con el tono de exclusividad y sofisticación que quisiera transmitir la marca.
3. Ignorar la importancia de los medios y sus tiempos
Cada medio de comunicación y cada periodista tienen sus propios ritmos, enfoques y plazos de entrega. Bombardearlos con información no solicitada, llamar en momentos de cierre de edición o no estar preparado para responder a sus preguntas son prácticas que dañan la relación profesional.
Ejemplo: si como relacionista público, tras enviar una nota de prensa, llamas insistentemente a un periodista para preguntarle cuándo será publicada, estarás demostrando una falta de comprensión sobre el proceso editorial y generando una percepción de acoso. Por ello, es mejor que no caigas en este error.
4. Enviar comunicados de prensa genéricos y mal redactados
El envío masivo de correos electrónicos sin personalización es fácilmente identificable y suele terminar en la carpeta de spam. Además, si a esto le sumas errores gramaticales, la falta de un ángulo noticioso claro o el exceso de jerga corporativa, la credibilidad del comunicado se verá gravemente afectada.
Ejemplo: una agencia que envía el mismo comunicado de prensa sobre la apertura de un restaurante a periodistas de tecnología, deportes y política, sin adaptar el ángulo a los intereses de cada sección.
Lee también: Empresas que tuvieron crisis reputacionales e hicieron mal manejo de sus relaciones públicas
5. Descuidar el entorno digital y las redes sociales
Ignorar las conversaciones que ocurren en redes sociales es un error garrafal. No monitorear las menciones de la marca, borrar comentarios negativos en lugar de gestionarlos o centrarse únicamente en las métricas de vanidad (como el número de seguidores) en vez de la interacción real, puede desencadenar crisis de reputación.
Ejemplo de un error como relacionista público que puedes evitar: supongamos que una aerolínea ignora las quejas constantes en X sobre su servicio al cliente. Llegará un momento en el que la acumulación de comentarios negativos creará una bola de nieve que eventualmente podrá ser retomada por medios de comunicación, generando una crisis a gran escala que fácilmente se pudo evitar tomando las medidas correctas.
¿Sientes que necesitas fortalecer tus habilidades para navegar el complejo mundo digital y evitar estos errores? Nuestra maestría te proporciona las competencias más actualizadas en comunicación digital y gestión de crisis. Habla con uno de nuestros asesores a través de WhatsApp y descubre cómo puedes empezar a construir un futuro profesional sólido.
6. Falta de transparencia y honestidad
Ocultar información, mentir o ser ambiguo, especialmente durante una crisis, destruye la confianza del público y de los medios de comunicación. La transparencia, aunque a veces sea difícil, es siempre la mejor política a largo plazo.
Ejemplo: pensemos en una supuesta empresa alimentaria que, ante la noticia de una posible contaminación en uno de sus productos, emita comunicados vagos y evite responder directamente a las preguntas de los consumidores. Esto será un error que aumentará la desconfianza y el pánico de las personas con respecto a la marca.
7. No medir los resultados de las campañas
No establecer objetivos claros y medibles (SMART: Específicos, Medibles, Alcanzables, Relevantes y con un plazo determinado) impide evaluar el verdadero impacto de las estrategias de relaciones públicas. Sin métricas y KPIs (Indicadores Clave de Rendimiento), es imposible saber qué funciona y qué no, y justificar la inversión en el área.
Ejemplo: imagina que eres un relacionista público y reportas el "éxito" de una campaña basándote únicamente en el número de notas de prensa enviadas, sin analizar cuántas fueron publicadas, el alcance de la cobertura o el sentimiento del público hacia la marca. Esto puede generar muy malas consecuencias para la empresa o la persona que te contrató.
8. Reaccionar tarde ante una crisis
La velocidad de respuesta es vital cuando estalla una crisis. No tener un plan de comunicación de crisis preestablecido y tardar en dar una respuesta clara y empática puede amplificar el daño a la reputación de la marca de manera exponencial.
Ejemplo: esta vez vamos a suponer que una cadena de tiendas de ropa tarda días en responder a acusaciones de prácticas laborales injustas, lo que permite que la narrativa negativa se consolide en la opinión pública sin contrapeso.
9. Confundir relaciones públicas con publicidad
Aguas con esto, porque un relacionista público puede cometer este error si no tiene los conocimientos suficientes. Mientras que la publicidad es un espacio pagado y controlado, las relaciones públicas se ganan la confianza a través de la credibilidad de terceros, como los medios de comunicación, por lo que intentar "comprar" cobertura o presionar a un periodista para que publique una historia tal como se le envía, denota una falta de entendimiento de la profesión.
Ejemplo: imagina que manejas las relaciones públicas de un emprendedor y, tras conceder una entrevista, exiges al periodista revisar y aprobar la nota antes de su publicación, tratando de controlar el contenido editorial como si fuera un anuncio. Esto es algo que definitivamente no debes hacer.
Lee también: Preguntas para estudiar la Maestría en Imagen y Relaciones Públicas
10. No mantenerse actualizado
El panorama de los medios y la comunicación está en constante evolución. Un relacionista público que no se molesta en leer noticias, blogs y análisis de su sector, o que no se familiariza con las nuevas plataformas y herramientas digitales, rápidamente quedará obsoleto y será menos efectivo.
Ejemplo: si aún no lo eres, imagina que como profesional de RRPP sigues basando toda su estrategia en el contacto con medios impresos, ignorando el potencial de los influencers digitales y los podcasts, que son los principales canales de consumo de su público objetivo más joven. En este panorama estarías perdiendo muchas oportunidades para darle visibilidad a tus clientes.
Como ves, evitar estos errores no es solo una cuestión de seguir una lista de reglas, sino de desarrollar un criterio estratégico y una comprensión profunda de la comunicación humana. Ser un relacionista público exitoso implica tener una formación especializada y desarrollar una gran capacidad de adaptación y un compromiso ético inquebrantable.
Si estás listo para llevar tu carrera al siguiente nivel y convertirte en el estratega que las empresas y organizaciones necesitan, la Maestría en Imagen y Relaciones Públicas 100 % online de UMAD es tu mejor opción. Nuestro programa está diseñado para darte las herramientas teóricas y prácticas que te permitirán no solo evitar estos errores comunes, sino liderar campañas de comunicación innovadoras y efectivas. ¿Qué esperas?